
Si ponemos en un buscador la frase "financiación de la visita del papa a españa" salen 656.000 resultados (en Google). Me permito colocar un enlace a uno de ellos, una página de laicismo.org
Espero que te resulte tan clarificador como a mí.
La ciudad, para los ciudadanos (incluidos los perros)

Leo una entrada en "TENGO UN BLOG, LUEGO EXISTO" con el mismo título que ésta (naturalmente, la he copiado yo). Te recomiendo su lectura porque tiene su aquél. Y porque el que la ha escrito no es mi amigo, es mucho más que eso. Puedes entrar por aquí
Mi calle no iba a ser menos que otras cientos -o miles- de otras en muchísimas ciudades y pueblos de España y América que "sufren" el paso de la semana santa. No hace mucho nos gastamos una pasta en pintar la fachada de nuestra casa. Los entusiastas meapilas callejeros me han dejado los bajos hechos unos zorros, al posar sus pezuñitas sobre la pared, esperando el paso del paso. En EL PAIS SEMANAL del 26 de abril Javier Marías informa que en Madrid también se sufre-disfruta de este tipo de cosa que es una procesión. En su sección habitual LA ZONA FANTASMA, en un magistral artículo titulado Como sioux, expresa por escrito lo que miles de españoles pensamos y no sabemos escribirlo con la claridad y contundencia de Javier Marías.
"...La España actual se parece cada vez más a la del franquismo, es decir, cada vez resulta más decimonónica. Entonces –durante el franquismo– la Semana Santa era obligatoria...."
"...La mayor parte del público que las mira y sigue son guiris de la peor especie con sus cámaras idiotas permanentemente alzadas. Contemplan el espectáculo –si es que a cosa tan aburrida y sórdida se la puede llamar así– de la misma manera que nosotros observaríamos una danza comanche o sioux alrededor de unos tótems..."
http://www.elpais.com/articulo/portada/sioux/elpepusoceps/20090426elpepspor_12/Tes

En fin, uno que se va de esta plaza (el de la primera foto) a cambio de galones y seguramente con miras a poner sus pies en Roma y otro (el del cleriman) que viene de Sevilla, creo. La vida sigue igual.
Allá por noviembre comentaba el tema de El autobús ateo en Inglaterra.
Mientras que el ateo (o agnóstico, o como quiera que se llame) deja un resquicio, un atisbo de que podría estar en un error, el creyente (creo que se trata de los Evangélicos) no quiere dejar lugar a dudas, Dios existe y punto. ¿Con qué frase te quedas?
Yo voy a más. ¿No es cierto que bares y comercios que ocupan espacios públicos pagan su correspondiente tasa municipal? Pues doy una idea: que todos los monumentos de carácter religioso que ocupan espacios públicos también lo hagan, que paguen el correspondiente impuesto.
¿Se imaginan el respiro que supodría para las arcas municipales si la Iglesia por sus edificios pagase el IBI como lo hace todo hijo de vecino?
¿O que pagase el impuesto de sociedades, al igual que cualquier otra empresa en el Estado español, con actividad económica?
El autobús, transporte público por excelencia. El de la foto. Ahí me subo yo.