domingo, 11 de enero de 2009

Ruido, mucho ruido...

En mi pueblo, que somos muy modernos, durante estas fiestas navideñas y mayormente el público infantil y juvenil ha disfrutado de una pista de hielo -pero de hielo de verdad- instalada en una carpa situada en pleno centro de la ciudad. Otros años dicha pista era como de plástico, pero daba el pego y para distraerse, valía.

Para situarnos, Jerez está al sur de la península Ibérica, muy cerquita -a unos 100 Km- del estrecho de Gibraltar. Del norte de África, vamos. Y no nieva desde febrero de 1954. No se trata precisamente de una zona fría, sino más bien cálida. De hecho el verano aquí algunos lo soportamos bastante mal, y nos pasamos el día viendo documentales de los fiordos noruegos para consolarnos.

Esa pista de hielo, lógicamente, había que mantenerla congelada. Por otra parte parece ser que para ir sobre hielo es preciso hacerlo con música marchosa, a un volumen lo suficientemente alto como para que todos los patinadores puedan seguir el ritmo. Los de esta pista y los de la de Algeciras, que se quedó sin megafonía y en un alarde solidario la compartían al unísono, por lo que el volumen debía ser el adecuado.

El motor de la nevera de casa, hace ruido, pero poco. Claro que lo que tiene que mantener frío o congelado es muy poco comparado con la pista de hielo. El ruido que producía la máquina del hielo, se oía no sólo en toda la plaza, sino en calles adyacentes. Un sonido grave que te hacía vibrar hasta las entrañas. Música a todo pasto y fuerte sonido de bajas vibraciones. Una combinación perfecta... para desesperarse. Vecinos (pocos y cada vez menos, si el centro urbano sigue presentándose tan atractivo) y clientes de bares y comercios han sufrido lo indecible para que unos pocos disfruten de una actividad con mucha tradición entre los habitantes de Jerez: patinar sobre hielo.

Si queremos disfrutar de RUIDO ya tenemos a Sabina, ¿no?



Y en relación con esto que comento (al revés sería más cierto) he leído en el PAIS SEMANAL un artículo de Javier Marías, "Nuestras autoridades contra el trabajo" que, si no lo has hecho ya, te recomiendo que lo leas.

2 comentarios:

Myriam dijo...

Me ha hecho gracia lo que comentas en tu entrada. Es cierto que esos ruiditos de las bombas, motores y demás artefactos de sonidos feos y repetitivos no son nada agradables, y menos si son a volumen alto, pero quizá pasando esta temporada la quiten y todo regrese a la normalidad.

Casualmente aquí en el DF por segundo año consecutivo han instalado lo que según dicen es "la pista de hielo más grande del mundo". Yo no podría asegurar que sea la más grande del mundo porque la vi de dimensiones relativamente "normales" pero si era grande. Claro que como aquí somos muchos y aparte viene una cantidad increible de gente de fuera a hacer uso de las instalaciones de la pista, es realmente imposible acceder a ella a menos que se vaya uno a hacer fila desde las 7 de la mañana para ir patinando como a eso de las 11.

Lo que si es que quizá su sistema de enfriamiento tiene la ventaja de no hacer tanto ruido, aunque ahora que lo pienso bien, quizá es tanto el bullicio de la gente (que se podía contar por miles en una día normal) que el ruido del enfriador de la pista realmente era insignificante y se confuindía en el ambiente.

Alfonso dijo...

En Jerez somos especialistas en ruidos. Desde las motos hasta los portazos. Desde la televisión a todo volumen hasta el grito por la ventana para que subas por el bocadillo. Y te quejas de la pista de hielo. Y con la feria ¿qué hacemos?
País. Como dirigía tu admirado Forges jeje