jueves, 1 de abril de 2010

La persistente estupidez humana

De Invasión de aceras, 2
Hace muy pocos días, camino de casa una vez hecha la compra, y al pasar por la Plaza de San Andrés (remodelada hace unos pocos años por Pedro Pacheco con un gusto más que discutible) vemos que un coche municipal (posiblemente de Infraestructura, pero esto es irrelevante) está aparcado sobre la acera, impidiendo de todas a todas el paso normal de los peatones, que se veían obligados a sortear el obstáculo bajándose a la calzada. Es muy frecuente que yo lleve encima una máquina de fotos. Por supuesto, me puse a recoger la imagen (nada original por otro lado, pues es muy fácil conseguir estos temas). Fue presenciada por los operarios municipales que habían dispuesto el coche de esa manera.

De algún modo se dieron cuenta (o sea, que algo discurren) de que aquello estaba mal hecho y cambiaron el coche de sitio. ¿Dónde lo colocaron? Pues en medio de la Plaza, ¡lugar para peatones! Que cada cual saque sus propias conclusiones y me diga si el título de esta entrada es o no el apropiado.

De Invasión de aceras, 2
Suelo cambiar o borrar las matrículas de los coches que fotografío, no vaya a ser que infrinja alguna norma de la LOPD. Pero en este caso se trata de un coche de todos, del Ayuntamiento, por lo tanto es un poquito mío. Así que la matrícula que ves es la que es.

Sostenibilidad. ¿Qué se querrá decir cuando se habla de ciudad sostenible? ¿De una ciudad donde los coches campan sobre todo lo demás y, por supuesto, sobre los peatones, dueños de la calzada y de la acera constituyéndose en el único medio posible de desplazamiento? Si es así, mi pueblo ya alcanzado las máximas cotas. Prácticamente es imposible que un peatón pueda hacer lo que mejor sabe: andar, sin producir ruidos, sin emitir gases efecto invernadero, sin contaminar, mejorando su salud, etc. Las aceras, además de utilizarse para colocar (ya sea estrecha o ancha) todo el mobiliario urbano sin pensar si quedará sitio para el paso, del resto se encargan los coches, que se suben impunemente a ellas ¡para no interrumpir el tráfico! Parece ser que lo importante es que los coches puedan circular. El que puedan o no hacerlo las personas sin vehículo es lo de menos.

De Invasión de aceras, 2
Yo creo que la Policía Local (que no destaca desde luego por su buena relación con la ciudadanía) ni siquiera ve estos casos de flagrante infracción del código de circulación y de las ordenanzas municipales. De hecho, como he mencionado aquí en más de una ocasión, los propios policías locales, además de dedicarse a tirar petardos a nuestros concejales, ocupan también impunemente las aceras con sus motos o sus coches, sin importarles lo más mínimo el daño o las molestias que puedan causar.

De ese día y de algún otro lluvioso, he hecho un pequeño álbum con once fotos sobre invasión de aceras, "Invasión de aceras, 2" (ya hay un "invasión de aceras 1")

De Invasión de aceras, 2
Vuelvo a repetirme la pregunta ¿Cuando se pondrá el mismo celo en proteger al peatón y a sus aceras como el que se pone en mejorar y proteger el tráfico rodado?

4 comentarios:

Alfonso dijo...

El otro día fui a correos y mientras yo pagaba a precio de oro el aparcamiento de la plaza del arenal, un señor con todo su morro aparcaba en la acera de correos totalmente gratis.
Como ni con la policía ni con la educación cívica podemos contar, digo yo ¿no sería mala idea poner pivotitos en todas las aceras para evitar estas cosas? No debería salir tan caro, creo yo.

civilis dijo...

Pues en el nuevo carril bici, en el trozo de avenida que termina en Hipercor han puesto unos pivotes para esto. Incluso estéticamente no quedan mal y cumplen su función de impedir a los "listos" el invadir las aceras...

Levemente dijo...

Hoy día falta criterio. Y si falta criterio es que no se piensa. Y si no se piensa es porque no se nos enseña a ello. Y si no se nos enseña a pensar lo que se desarrolla es la estupidez. Uno de mis razonamientos elementales es el siguiente: si pensásemos más, seríamos más conscientes. Si fuésemos más conscientes, seríamos más consecuentes. Si fuésemos más consecuentes, seríamos más maduros. Si fuésemos más maduros, seríamos más empáticos, generosos y justos. Y si fuésemos más empáticos, generosos y justos el mundo iría mucho mejor, se parecería incluso a un paraíso. ¡Viva la utopía!, porque al paso que vamos… nuestra civilización no hace sino volverse cada vez más incívica.

Esto va a ser como la famosa dicotomía del huevo-gallina. ¿Qué fue antes… la estupidez o la falta de respeto? Va a ser que "caminan" cogidas de la mano. O que bifurcan de la misma rama, por decirlo de otro modo más... "dicótomo". Que en realidad sería menos puesto que no se dividiría sino que se prolongaría... ¡uy qué lío! :-)

Víctor dijo...

Este problema que tanto denuncias lo tenemos también en Madrid, como es natural.

En gran parte de la ciudad -especialmente en el centro- el tema se ha solucionado.... pero no por civismo (faltaría más), sino de la única forma que se ha demostrado eficaz, por triste que sea: mediante la utilización masiva de obstáculos que impidan el paso de los vehículos, a modo de barreras antitanque

En las aceras estrechas del centro histórico, con bolardos.. eso sí, bien sujetos al suelo para prevenir su sustracción por los amantes del metal ajeno. Y las aceras más amplias de los ensanches, con macetones bien gordos.

Así se ha solucionado el problema. No hay otra.

Y además, pienso que hoy día falta criterio.. :-)